Vera Vidal lleva años consiguiendo que la gente desee lo que fotografía. Hasta que un chef mete el dedo en mitad de su encuadre perfecto y consigue que sea ella quien quiera tocar.Gael Rius necesita llenar más mesas en Miga Fiera, pero tiene una condición: no piensa convertir su restaurante en uno de esos sitios donde importa más la foto que lo que hay en el plato.Vera tiene ocho semanas para demostrarle que está equivocado.Ella sabe cómo provocar deseo con una imagen. Gael sabe exactamente cuándo una imagen está mintiendo. Trabajar juntos significa discutir por un plato, una luz o una mano donde no debería estar. También significa pasar demasiado tiempo observándose.Y entonces llega la papaya.Una fotografía. El dedo de Gael entre las semillas. Dos palabras: COME CON LAS MANOS.La campaña empieza a funcionar. El problema es que Vera ya no sabe qué hacer con el hambre que aparece cuando deja de mirar a Gael a través de una cámara.Porque fuera del encuadre él sigue siendo igual de difícil. Igual de preciso. Y cada vez resulta más complicado recordar por qué tocarlo sería una pésima idea.Un romance contemporáneo adulto donde el trabajo exige mantener las manos en su sitio y el deseo insiste exactamente en lo contrario. Con química, humor, tensión a fuego lento y escenas sexuales explícitas. Read more