Sangre europea y ambicion desmedida recorren la saga de Carlos I, arquitecto de un entramado imperial sin precedentes.Numerosos historiadores examinan meticulosamente en esta obra como este monarca forjo alianzas estrategicas y aprovecho herencias dinasticas para consolidar su poder transcontinental. La evangelizacion de los territorios conquistados se extendia frente a la acostumbrada esclavitud de otros imperios de la epoca, mientras que la plata americana fluia hacia Madrid para sustentar el revolucionario poderio naval que termino estrellandose contra Inglaterra.Por los campos de Flandes, las picas de los tercios escribieron paginas memorables de tactica militar y resistencia. Paralelamente,Cervantes, Lope y Velazquez daban lustre cultural a un imperio cuyas costuras comenzaban a ceder. Esta dualidad definio la España de los Austrias: innovadora en las artes y letras, pero gradualmente superada en asuntos economicos y administrativos.Las decisiones politicas se tornaron complejas y marcaron la segunda fase de la dinastia, prueba de ello fue la expulsion morisca.El declive habsburgues avanzo entre reformas insuficientes y rivalidades internacionales que minaron su hegemonia europea. El ultimo de ellos, Carlos II, gestiono con limitaciones un Estado que requeria transformaciones profundas.