¿Qué ocurre cuando la poesía deja de pedir permiso?Jila - transfonías xxix 1136-1170 continúa el recorrido transfónico de arturo manchego: una escritura que se resiste a permanecer dentro de las fronteras de la poesía convencional y convierte la página en territorio de conflicto, contemplación, irreverencia y asombro.En estas transfonías conviven Dios y el cuerpo, la muerte y el deseo, la soledad y el humor, la música y la memoria, la migración y el desarraigo, la Mujer y la ginecolatría, la vulnerabilidad y una sensibilidad que alcanza incluso aquello que normalmente pasa inadvertido. El lenguaje puede ser oración y blasfemia aparente, ternura y obscenidad, sátira y confesión; puede romperse visualmente sobre la página o reducirse hasta quedar suspendido en unas pocas palabras.Aquí, arturo manchego no intenta reconciliar esas contradicciones: las habita.Desde la pregunta sobre quién puede hablarle a Dios y comprender su respuesta hasta la música convertida en nodriza, Dómina, amigo, terapeuta y confesor; desde el cuerpo convertido en geografía del exilio hasta el temor de morir sin que antes llegue el poema, Jila se mueve entre lo sagrado y lo corporal sin aceptar que ambos deban permanecer separados.Y, entre tanta intensidad, aparece también una criatura diminuta sobre un piso ardiente. El intento desesperado por salvarla transforma un encuentro aparentemente insignificante en otra de las preguntas fundamentales de esta escritura: ¿qué responsabilidad tenemos frente a aquello que puede ser herido por nuestra sola presencia?Jila reúne las transfonías 1136-1170, piezas que hacen del caos una decisión estética y de la contradicción una forma de búsqueda. No propone una poesía dócil ni pretende ofrecer respuestas cómodas. Propone una experiencia: escuchar las palabras, pero también aquello que vive entre ellas.Una nueva estación en la obra transfónica de arturo manchego: irreverente, vulnerable, corporal, espiritual y radicalmente atenta a lo otro.