Nora tiene setenta y cinco a?os, es viuda hace dieciocho meses y toma el caf? solo, sin az?car, en la taza que fue de su marido. Cuando le llega una carta pidi?ndole que d? testimonio sobre su detenci?n en 1976 para un archivo de la memoria, tiene lista la versi?n de siempre: la que cont? dos o tres veces en cincuenta a?os, siempre con las mismas palabras, en el mismo orden. Detenida tal d?a, liberada tres d?as despu?s, sin cargos.Es la versi?n pulida. La que no le cuesta nada decir.Lo que nunca cont? -ni a su marido, ni a sus hijos, ni a la vecina que hace cuarenta a?os cruza con ella la misma vereda sin preguntarle nada en serio- es todo lo dem?s. Es Beatriz, la compa?era con la que compart?a casa y militancia, desaparecida en el 77, cuyo nombre completo no figura en ning?n archivo de la provincia. El ?nico lugar donde ese nombre sigue entero es la memoria de Nora.La versi?n pulida es la historia de una mujer que pas? cincuenta a?os administrando lo que puede decirse y lo que no, y de lo que pasa cuando alguien, por fin, le pide la versi?n sin pulir. Una novela sobre la memoria como forma de fidelidad, sobre los silencios que sostienen un matrimonio entero, y sobre una palabra que hace falta medio siglo para animarse a decir.