Camino de sirga, primera novela de Jesús Moncada, está considerada desde su publicación en 1988 como una de las obras cumbre de la literatura catalana del siglo XX, lo que le ha valido desde entonces un gran éxito entre los lectores y la crítica y los más prestigiosos galardones.
Planteada como un magistral fresco narrativo, en Camino de sirga confluyen la realidad y el mito, la ironía y la ternura, la nostalgia y el ímpetu literario. La novela evoca la desaparición de Mequinensa, un pueblo en el enclave del Ebro y del Segre, que en tiempos fue el centro de una importante cuenca minera y de un intenso tráfico fluvial, y que se ve condenado a quedar sumergido bajo las aguas de un pantano.
A través de las vivencias de un sinfín de personajes –navegantes, cupleteras, cafeteros, mineros y burgueses– cuyos recuerdos se entrecruzan, el autor rememora el último siglo de vida de la población de la villa.
«Moncada, como Cunqueiro, como Torrente o el mismo Rulfo, ha trascendido a lo universal partiendo de lo concreto, de lo ínfimo, y eso lo ha conseguido gracias a la poesía, a la alquimia indescifrable de la palabra, a una altísima conciencia de estilo… Apasionante»
(Antón Castro, El Día de Aragón).
«Igual que en Cien años de soledad, igual que en El Quijote, en Camino de sirga se reiteran unos paradigmas básicos como la localización en una sociedad rural, el aliento épico matizado por el tono irónico y la dimensión universal de una realidad que, transmutada en mito, se eleva a la categoría de símbolo del destino humano»
(Ángel Estévez Molinero, Córdoba).
«Los personajes –inolvidables algunos de ellos– se erigen en protagonistas de numerosas historias y consejas en las que el humor, el lirismo y la imaginación, pero también la nostalgia, el drama y la denuncia, se entremezclan sabiamente, constituyendo un cuadro de innegable atractivo»
(Jorge Ordaz, La Nueva España).