A veces, cuando todo nos está saliendo mal y no sabemos por qué, ¡nos hace falta un buen alcachofazo!
El fruto mágico conocido como alcachofa (y también como alcaucil) tiene el poder de hacernos entrar en razón de inmediato. Basta con un golpecito y aparece la solución a nuestro problema.
Cuando te dicen Tienes que pegarte un alcachofazo», ya saben qué quiere decir: la solución es simple, solo hay que buscarla dentro. Como con la alcachofa, que para llegar a su sabroso (y maravilloso) centro, hay que quitarle y quitarle hojas a su armadura.
Esto mismo les sucedió a los personajes de estos cuentos, que después de estar un rato perdidos, se pegaron los alcachofazos de una buena vez.