A partir de 1891, año en el cual León XIII publicó la Encíclica Rerum Novarum, los Romanos Pontífices han ido conformando un cuerpo coherente de doctrina sobre la problemática económica, social y política suscitada por la aparición de la industrialización y el capitalismo, fenómenos que han marcado profundamente la vida de la humanidad en estos dos últimos siglos. “La doctrina social profesada por la Iglesia, afirma Juan XXIII, es algo inseparable de la doctrina que la misma enseña sobre la vida humana” (MM 222). Tal enseñanza sobre “la sociedad y la convivencia humana posee indudablemente una perenne eficacia” (MM 218).