Reseña del libro:
“La memoria es una primavera abrazada de invierno interior que brota hojarascas como recuerdos,
imágenes sonrientes con dientes afilados y una pequeña esperanza dando vueltas por los registros de
esa alma pueril, que a pesar de haber experimentado un dolor gélido queda intacta, transparente como la nieve líquida que abraza los ojos y deja en la piel un vacío fértil.
Es precisamente por ese lienzo en blanco que Anita Morel, decidió narrar la historia de los días y semanas posteriores a un abuso sexual que experimentó con la inocencia de lo infinito, la crudeza de la idealización y la valentía de revelar.
Este libro es un registro de consciencia lúcida;
un mirar en desnudez lo que es por lo que fue y lo que fue por lo que se sigue repitiendo, para desanudar los bucles mentales con la sutileza de la honestidad y descubrir que nada ni nadie es insignificante, que a cada segundo el misterio nos va otorgando las claves, a veces dulces, a veces densas y es en el acto de transitar lo que se es, donde vivir después del trauma, se convierte en un acto profundo de amar(se) y escuchar.”
Prólogo de Era Antiló.
La autora nos invita a este viaje introspectivo, sensible y poético a través de la metáfora, de este universo de imágenes del yo interior inmerso en la crudeza del paisaje de la Patagonia en un intento por comprender el proceso de sanar, tanto para quienes lo transitan como para quienes lo acompañan.
“Cada otoño, llega un día en el que se tiñe de rojos profundos como la sangre. Heridas de humano marcando el tronco en su cintura y láminas plegadas que se estrangulan a sí mismas, retorciéndose furiosas y muriendo sin más. Ese día fue hoy.” Anita Morel.