MAXTOR. br br . . ..Francisco de Quevedo (1580-1645) nos narra en El Buscón las aventuras y desventuras del pícaro Pablos, natural de Segovia, hijo de un barbero ladrón y una mujer dedicada a las artes de la brujería. Como tenía pensamientos de caballeroö no sentía ninguna inclinación por seguir los pasos de sus progenitores. Deseoso de mejorar su posición social entra al servicio de un joven rico, don Diego Coronel. Abandona su ciudad natal y deambula por otras ciudades como Madrid y Toledo hasta llegar a Sevilla, donde embarcará hacia las Indias con la intención de cambiar su suerte.. Quevedo critica en esta obra a la sociedad española de su época; una sociedad hipócrita donde nadie ni nada era lo que parecía. Narrada en primera persona con la maestría propia de su escritura, su sarcástica descripción de personajes y un humor ingenioso y corrosivo, es un ejemplo sobresaliente de la denominada novela picaresca. MAXTORFRANCE MAXTOR 2017 Rústica Nuevo Nuevo 1 148
Francisco de Quevedo nació el 17 de septiembre de 1580, en Madrid. Era miope, cojo y algo cargado de espaldas, lo que lo convirtieron en una persona de carácter tímido, violento y amargado. Estudió Humanidades en Alcalá de Henares y Teología en Valladolid. En esta ciudad adquirió una sólida formación, escribió sus primeros poemas y empezó su enconada rivalidad con Góngora. En 1606 se trasladó de nuevo a Madrid. De 1613 a 1619 se dedicó a la vida política y marchó a Italia como consejero y secretario del duque de Osuna. Volvió de nuevo a la Corte en 1623, y en 1639 fue condenado a 4 años de prisión por ciertas actividades políticas internacionales. A mediados de 1644 se trasladó a la Torre de Juan Abad, y de allí pasó, enfermo, al pueblo vecino de Villanueva de los Infantes, donde murió el 8 de septiembre de 1645. Hombre de vida turbulenta y atormentada, la figura de Quevedo representa al hombre barroco por excelencia. El sentimiento pesimista y desengañado que brota de sus obras es una muestra de su visión del mundo. Su alma sensible, su cultura y su inteligencia hicieron de él un escritor crítico y satírico, que, además, expresó como nadie la angustia existencial del hombre barroco asediado por el paso del tiempo y por la eterna presencia de la muerte.