Este texto plantea que el avance de los conocimientos médicos, especialmente de las tecnologías aplicadas en medicina, la especialización médica y también factores económicos y sociales han llevado a la fragmentación del cuerpo del paciente y a la separación en el acto médico, de la enfermedad de la persona del enfermo (es decir, escisión) lo que ha conducido a la práctica de una medicina despersonalizada y deshumanizada. Explica la necesidad de que la medicina vea al paciente desde un punto de vista holístico, integrando todos los aspectos de la persona y que se coloque al ser humano en el centro del quehacer técnico.
El Dr. Alejandro Goic, hijo de inmigrantes croatas, se graduó como médico en 1955, estudiando en la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Chile. Tras realizar su residencia en medicina interna, realizó estudios de posgrado en medicina psicosomática en la Universidad de Oklahoma y en gastroenterología en la Universidad de Harvard. A su regreso a Chile, desarrolló una brillante carrera como clínico y docente médico, convirtiéndose en un referente y asesor en educación médica, ética clínica y salud pública. Elegido Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (1986-1994), impulsó importantes cambios en los estudios de pregrado, así como en los programas de magíster y doctorado en Ciencias Biomédicas. Durante los difíciles años de la intervención del gobierno militar en las universidades chilenas, fue uno de los líderes de la oposición crítica. Paralelamente, fue editor jefe de la Revista Médica de Chile (1976-1996), mejorando el proceso editorial según las recomendaciones del ICMJE y la WAME. En 1989 fue elegido miembro de la Academia Chilena de Medicina y asumió su presidencia (2000-2010). Fue galardonado con honores y miembro de destacadas instituciones nacionales e internacionales. En 2006 recibió el Premio Nacional de Medicina, la máxima distinción médica en Chile. Su sabiduría y entusiasmo dieron origen a varios libros que se han convertido en clásicos de la medicina y la educación médica, permeando nuestras instituciones.