En cada uno de los actos cotidianos: ¿cuánto se juega nuestro deseo y cuánto el temor a no estar a la altura de lo que se espera de nosotros? Invisible, oculta en los pliegues de la vida, la culpa nos acecha desde el comienzo de los tiempos. Como parte constitutiva de la condición humana, sí, pero también anclada como uno de los grandes malestares modernos.En los mandatos familiares, en los desafíos profesionales, en los vínculos de pareja, en la manera de sostener una vida sin descendencia, en la crianza de los hijos, en la vejez o en los modos de decir que no, en cada responsabilidad que nos pone la relación con el Otro y en esa mirada impiadosa con la que nos exigimos y juzgamos a nosotros, este complejo mecanismo regula un marco ético y social, que es también una prisión.Con las herramientas propias del psicoanálisis, con esa sensibilidad literaria única que la caracteriza, Cynthia Wila elije, en su nuevo ensayo, viajar al corazón de esta espesura emocional que nos conduce a un sufrimiento que podría ser evitable. En esa travesía La culpa "que se nutre también del arte y la filosofía" se vuelve un libro brújula, valiente, necesario, sostenido en una prosa incisiva y conmovedora que invita a escuchar esa voz. Una voz que puede ser el murmullo punzante que señale nuestras faltas o el susurro que ayude a perdonarlas.