UN THRILLER SOBRE LA PROSTITUCIÓN EN BUENOS AIRES BASADO EN HECHOS REALES Y QUE TE DEJARÁ SIN ALIENTO En 1927, el escritor y formidable reportero Albert Londres emprende una investigación sobre la trata de blancas. Para ello, se entrevista con varios proxenetas en París y se embarca luego para Argentina, siguiendo sobre el terreno a las llamadas “francuchas”, las francesas, pobres chicas obligadas a hacer la calle. Carlos Trillo se inspira en la obra El camino de Buenos Aires, de Londres, para testimoniar la organización de esa miseria humana. Además, intentará dilucidar la sospechosa muerte del gran periodista, ocurrida en el incendio del buque Georges Philippar. Este había descubierto y denunciado multitud de injusticias, ganándose la antipatía de muchos, que habrían querido ver sus secretos desaparecer con él. Mireille, su heroína, nace en Le Havre. A pesar de estar consumida por los parásitos, un chulo le termina echando el ojo encima y se la trae a Buenos Aires. Albert Londres, que fue su confidente, nos contará cómo se convirtió en la chica más reclamada del lugar y por qué fue acusada de un asesinato que no había cometido.
Carlos Trillo (Buenos Aires, 1 de mayo de 1943 – Londres, 8 de mayo de 2011) fue un guionista argentino de historietas ampliamente reconocido en el ámbito de la “novela gráfica” y la tira diaria. Inició su carrera profesional alrededor de los años 60, colaborando con revistas infantiles y de cómic, y poco a poco fue desarrollando un estilo propio: cercano al costumbrismo, cargado de crítica social, humor, aventura y géneros variados.
En 1975 creó junto al dibujante Horacio Altuna la tira El Loco Chávez, que se publicó a diario en el diario Clarín de Buenos Aires, y narraba las peripecias de un periodista avispado en la ciudad, mezclando la vida cotidiana con un espíritu de cómic popular. Más adelante escribió otras obras emblemáticas como Alvar Mayor (con Enrique Breccia) y Cybersix (con Carlos Meglia), que llevaron su trabajo a mercados internacionales.
Trillo se destacó no solo por su fluidez en distintos géneros —aventura, ciencia ficción, humor, sátira política— sino también por su capacidad de colaborar con múltiples dibujantes de primer nivel, adaptando su voz de guionista al trazo de cada artista. Su labor fue clave en la historieta argentina moderna: ayudó a visibilizar el oficio de guionista como creativo pleno, y su obra influenció a generaciones de autores posteriores. Falleció repentinamente mientras estaba de viaje en Londres en mayo de 2011.