Lidia Klinger nos propone la lectura de una vida. La propia sin más motivos que compartir el camino recorrido con el equipaje que este depara, esperanzas, logros, y tropiezos, los que pueden llevarnos a comenzar una y otra vez, cuidando que esa luz que llevamos dentro se mantenga encendida...
Y también nos enseña cómo, por qué y para qué de cada uno de los esfuerzos a los que siempre... siempre acudir para transitar el maravilloso desafío de vivir cada día a pleno.
Nos presenta en este libro la experiencia de una mujer desde su infancia, inserción laboral, el amor, la familia, hijos, nietos y bisnietos y hasta la cercanía hacia los empleados de la empresa que lideró por años, a través de episodios que muestran lo importante y valioso de los vínculos que generamos con la actitud personal.
Y con un mensaje directo, que recuerda aquel dicho; “al pan... pan”, nos transmite ese sentido y enseña a poner en marcha nuestras vidas para no dejarla pasar, sino trabajar con ella y desde ella.
Lidia Klinger...voluntad. Pasión y compromiso.
Lidia Klinger... una mujer siendo, haciendo y viviendo.
y para quien recorra las páginas de este libro, la imagen de tapa y el nombre de la pintura lo define... “Solo juntos se llega”