«Adán Nada» es, sobre todo, una obra que muestra la semblanza de un mundo que se descuartiza en el sufrimiento, el horror y la muerte, vistos a través de la mirada de la inocencia más extrema, encarnada en el propio Adán, el cual es incapaz en muchas ocasiones de gestionar las emociones que ese mundo y ese orden le suscitan.
Ubicada en el periodo comprendido entre 1920 y 1975 en Madrid, Adán Nada nos refiere las andanzas de un niño abandonado a la puerta de una inclusa, el cual, por avatares que no es capaz de comprender del todo, vive experiencias como pícaro, vagabundo, soldado, héroe condecorado, miserable circense y hasta escritor, sin haber merecido ninguna de esas vivencias, o como si fueran los sucesos los que le eligieron a él para que los experimentara.
Porque Adán ha nacido con prácticamente todas las carencias: no es inteligente, no es fuerte, no es atractivo, carece de todo don y le sobran las faltas. Es aún más estúpido de lo que lo parece y más ingenuo que si permanentemente acabara de ser alumbrado; pero tiene el corazón tan limpio y puro como el más bello diamante y, desde luego, infinitamente más que todos los guapos, fuertes e inteligentes del mundo juntos, y es esta pureza de corazón la que le conduce de fracaso en fracaso desde su primera infancia, convirtiéndose a la vez en el hazmereír de todos y en un risible sparring de la vida. Un ser que, aún ante los mayores descalabros, las más terribles de las desgracias o las más injuriosas de las ofensas, siempre tiene lista una sonrisa franca, desaborlada, sincera... y estúpida como él, y como él limpia, sincera y verdadera.
«Adán Nada» es, sobre todo, una obra que muestra la semblanza de un mundo que se descuartiza en el sufrimiento, el horror y la muerte, vistos a través de la mirada de la inocencia más extrema, encarnada en el propio Adán, el cual es incapaz en muchas ocasiones de gestionar las emociones que ese mundo y ese orden le suscitan.