Carlo, el protagonista de la novela, encuentra su nombre impreso sobre la portada de un libro. Desconcertado, pregunta a su padre como pudo ocurrir. El nombre es destino, Nomen est omen. Las palabras tienen magia, poder. Te llame igual que el afamado autor, Carlo Collodi, como augurio de un horizonte brillante y exitoso para ti, respondio.Desde ese dia, Carlo se obsesiona; fascinado se dedica a cazar palabras y dichos cuyo significado no comprende del todo. Algunas son bellas: La mar, pero ¿por que llamamos Tierra al planeta si la mayoria de su super cie la cubre el oceano? Otras hieren sin saber lo que se dice: ¿Adonde va a dar alguien cuando lo mandamos al carajo? Algunas son divertidas: ¿Que diablos es un arrechucho? Muchas intrigan: ¿Cual es el origen de la frase hablar largo y tendido?Esta aventura, que inicia como juego, lleva a Carlo a concluir, de manera empirica, que el lenguaje no es solo la capacidad humana de nombrar todo aquello que miramos y sentimos. Es, sobre todo, lo que nos constituye, lo que da significado a lo que somos, lo que explica nuestra forma de ser y entender el mundo.En una historia imaginativa y amena, Raul Elcan explora nuestra identidad a traves de lo que decimos y escuchamos. Su pluma libera palabras que permanecian enjauladas; durante el vuelo confiesan que, muchas veces, hablamos sin ton ni son, producimos mucho ruido y pocas nueces.