"La insolencia pierde a los hombres y a las naciones."
El siglo XXI parece una prolongación nefasta del siglo XX, el de la peor violencia porque coincidió con el mayor adelanto científico y tecnológico; en él, una sola potencia mundial impone sus intereses a todos los países, y este es un enorme peligro, dado el mal uso de ese inmenso poder por un presidente de dudosa legitimidad electoral y reducidas facultades intelectuales, rodeado de un círculo de petropoder ecocida y desdeñoso del derecho internacional. La política exterior de los Estados Unidos se funda sólo en sus intereses nacionales. El derecho internacional es apenas una utopía. ¿Es la presidencia de Bush tan ciegamente provinciana pero tan globalmente perversa que es capaz de poner sus intereses electorales a corto plazo por encima de la racionalidad global a largo plazo?
Esta obra reúne reflexiones sobre la crisis política norteamericana y global provocada por la administración de George W. Bush entre agosto de 2000 y julio de 2004. También trata de dejar clara la necesidad de restaurar un orden jurídico internacional, multilateral y confiable, abocado a resolver los conflictos políticos mediante la negociación diplomática y los conflictos sociales mediante la solidaridad internacional.