El Maestro de Go es un enigma atrayente, Kawabata lo define como una crónica fiel por basarse en hechos reales de su vida.
Hacia 1938, el jugador de Go Honnimbo Shusai, imbatible meijingodokoro, está próximo a morir. Es el Gran Maestro de la época, luego de él no habrá ningún otro jugador de tan alto grado. El tiempo de Shusai, el último de los Honnimbo, estará medido por la partida con el joven maestro Otake, quien simboliza el tránsito ideal de la tradición a un mundo nuevo, diferente y aún
indeterminado.
Espectador de excepción de la contienda, Yasunari Kawabata asistió al interminable torneo, que duró casi medio año. El maestro de Go es la biografía ficticia de un hombre que va al encuentro de su destino con extraordinaria dignidad, una obra sin par del Premio Nobel de Literatura 1968.
Yasunari Kawabata nació el 11 de junio de 1899 en Osaka, Japón, y falleció el 16 de abril de 1972 en Zushi, prefectura de Kanagawa. De niño perdió a sus padres y varios familiares cercanos, lo que marcó profundamente su obra literaria y su sensibilidad hacia temas como la soledad y la belleza efímera.
Estudió literatura en la Universidad Imperial de Tokio y, en la década de 1920, se involucró con movimientos literarios de vanguardia en Japón, como el “Shinkankakuha” o escuela de las nuevas sensaciones, que buscaba renovar la narrativa alejándose del naturalismo tradicional. Su primer gran éxito fue la novela País de nieve (“Snow Country”), publicada entre 1935 y 1937, en la que retrata el amor imposible entre un hombre urbano y una geisha en las montañas del Japón rural.
Kawabata es reconocido por su estilo lírico, refinado y lleno de imágenes sensuales, arraigadas en la tradición estética japonesa (como la ceremonia del té, la naturaleza y el vacío). En 1968 se convirtió en el primer japonés en recibir el Premio Nobel de Literatura, en reconocimiento a su «maestría narrativa, que con gran sensibilidad expresa la esencia de la mente japonesa».
Hacia el final de su vida su salud se deterioró y se vio afectado por la depresión; poco después de la muerte de su amigo y colega escritor Yukio Mishima, Kawabata falleció en circunstancias que aún se debaten entre accidente y suicidio. Su legado permanece como una de las cumbres de la literatura japonesa del siglo XX, valorado tanto por su belleza formal como por su profundidad emocional.