Asombrosos y mordaces son los relatos de este libro publicado en 1931. aunque el titulo alude a un personaje bíblico, en estas paginas Gog se presenta como un millonario excéntrico, misántropo y filosofo que vive episodios infrecuentes, levanta proyectos absurdos y conoce a seres singulares que le prometen nuevos misterios; todo en un enjambre de sorprendentes historias registradas en una suerte de diario. Este diario nos revela propuestas descabelladas, una de las cuales consiste en condenar, no a los responsables de algún crimen, sino a los que no han cometido ninguno; otro habla de la posibilidad de recetar medicinas que ene vez de combatir las enfermedades, las estimulen y desarrollen. Pero aun mas absurdos son los proyectos que el mismo Gog planea o ejecuta: coleccionar esqueletos, magos y gigantes, o comprar una Republica. Cada relato es una cucharada de ironía y escepticismo, pero, sobre todo, de profunda reflexión acerca de la civilización y su destino.
El escritor italiano Giovanni Papini nació en Florencia en 1881 y falleció en 1956 en esa misma ciudad, a la edad de 75 años. Su obra más reconocida es la sátira Gog (1931), una novela acerca de un americano que hace fortuna recorriendo el mundo durante la Gran Guerra.
Estudió para maestro, pero ejerció pocos años antes de ponerse a trabajar en una biblioteca, donde se rodeó de lo que más disfrutaba: los libros. Fue entonces cuando comenzó su trayectoria como escritor, y lo hizo con historias cortas como El crepúsculo de los filósofos (1906), en la que critica la filosofía de Kant, Hegel o Schopenhauer y proclama la muerte de los pensadores; El trágico cotidiano o El piloto ciego (1907), en las que deja entrever rasgos del futurismo y el modernismo.
También cultivó la poesía, a la que se dedicó sobre todo antes y durante la Gran Guerra con obras como Opera Prima (1917).
En la obra del autor italiano se aprecia su evolución personal de ateo a ferviente católico. Así, parte de su trayectoria final se dedica a la divinidad, empezando en 1921 con Historia de Cristo y continuando con otros textos como Los nietos de Dios, Cielo y tierra o El diablo. Su afinidad al fascismo le proporcionó en 1935 la cátedra de Literatura italiana en la Universidad de Bolonia, a pesar de estar cualificado académicamente para niveles mucho más bajos. En 1937 sería nombrado miembro de la Real Academia de Italia.
A lo largo de su vida fundó varias revistas literarias, como Il Leonardo o La Voce, y participó en un gran número de ellas.